GABRIEL FIGUEROA FILM FUND, LA CENA QUE ILUMINÓ LA SÉPTIMA EDICIÓN

Gabriel Figueroa Film Fund hace honor a uno de los más grandes cineastas de México. El cinefotógrafo de la Época de Oro del cine mexicano que, a través de su mirada de paisajes, claroscuros y retratos, supo evocar un México entrañable cuyos rostros marcaron para siempre las pantallas de nuestro país.

En la séptima edición del Festival Internacional de Cine de Los Cabos se anunciaron  los 21 títulos seleccionados para participar dentro de las tres categorías de apoyos: Gabriel Figueroa Film Fund – Cine en Desarrollo, Cine en Postproducción (Work In Progress) y Series de TV en Desarrollo.

Estos 21 títulos son resultado de la evaluación de los 535 que fueron inscritos en las convocatorias que este fondo – único en su género – ofrece para fomentar la creación y conclusión de nuevos proyectos de cine y televisión, producidos o coproducidos por México, Estados Unidos, Canadá y América Latina.

Los mismos compitieron por los 9 premios, que en total sumaron $5,821,000 MXN, los seleccionados también tuvieron la oportunidad participar en enriquecedoras reuniones con destacados profesionales de la industria cinematográfica internacional, dentro del espacio que ofreció GFFF-Meetings.

Para celebrar este espacio único dentro del Festival, se llevó a cabo la tradicional cena de gala en un marco del Festival, donde reunió a  invitados como Gabriel Figueroa hijo, Humberto Hinojosa, Juan Villoro, Jayro Bustamante, Nicolás Celis, Michel Franco, Tonya Lewis Lee, y Spike Lee.

Por primer año, la memorable cena se realizó en Solaz, a Luxury Collection Resort, recibiendo a los invitados con una postal hecha por el artista plástico el Nacho, ya que de una de sus pieza inspirada en la cola de ballena saludaba en la recepción del evento. Posteriormente su galardonado chef ejecutivo Pedro Arceyut, presentó un menú inspirado en un viaje culinario en Baja California Sur, recorriendo las estaciones  en una misma noche con un menú de 5 tiempos y plasmando la antigua peregrinación de los pueblos indígenas a través del clima y los ecosistemas distintivos de la península.

En su primer tiempo, la primavera emergió con la aparición del  Mar de Cortés y sus peces de aguas profundas, para después llegar a las costas veraniegas, subiendo las orillas del río con la aparición de camarones y crustáceos flameados sobre un fuego de leña. 

Los comensales experimentaron la temporada de lluvias recorriendo los campos fértiles, buscando la abundancia natural de las raíces de la Baja,  hierbas frescas y vegetales orgánicos. Al llegar a las estribaciones apareció  el invierno, con reflejos salvajes y su fauna diversa representada en platos abundantes. Finalmente llegaron a las cumbres de las montañas con una dulce recompensa hecha con un afrodisíaco de la zona, la flor de Damiana.